Su origen podría remontarse a Cleopatra, que se dice que se fabricó uno introduciendo abejas dentro de un recipiente cerrado (algunos hablan de una caja de madera con forma de tubo), que al moverse generaban vibraciones.
El médico británico Joseph Mortimer Granville fue el inventor del primer vibrador en 1880, aunque su uso no estaba para nada relacionado con el placer. Se utilizaba como un tratamiento médico para las mujeres con la enfermedad llamada “histeria femenina”, aunque no era para lo único que se usaban. Durante los siglos XIX y XX los vibradores se usaban para tratar insomnio, parálisis, neuralgia, epilepsia, ciática, lumbalgia, gota, sordera, vómitos, estreñimiento, hemorroides y dolores de garganta, tal y como refleja esta investigación de la BBC.
Ya en el siglo XX, la educadora sexual Betty Dodson comenzó a usar los vibradores en sus talleres de sexualidad, enfocándolos al placer femenino. A día de hoy hablamos de vibradores para referirnos a cualquier juguete que emite vibraciones, como por ejemplo las llamadas balas vibradoras o los masajeadores
Fuente: trendencias.com
